Washington apunta al ensamblaje local de UAV iraníes y eleva la presión geopolítica sobre Caracas y Teherán
Estados Unidos anunció nuevas sanciones contra la Empresa Aeronáutica Nacional S.A. (EANSA), fabricante estatal de drones de Venezuela, y contra su presidente, José Jesús Urdaneta González, por su participación en el comercio de armamento con Irán, una relación que Washington considera una amenaza directa a la seguridad hemisférica y a sus intereses estratégicos.
De acuerdo con un comunicado del Departamento del Tesoro, las medidas forman parte de un paquete que alcanza a diez personas y entidades con sede en Venezuela e Irán, vinculadas a la transferencia y producción de vehículos aéreos no tripulados (UAV). Entre ellas figura EANSA, señalada por su rol en el mantenimiento y supervisión del ensamblaje en territorio venezolano de drones de la serie Mohajer, desarrollados por la empresa estatal iraní Qods Aviation Industries (QAI), con la que mantiene vínculos comerciales desde 2006.
Según las autoridades estadounidenses, la cooperación habría permitido la venta de drones Mohajer-6 por “millones de dólares”, un modelo con capacidades de inteligencia, vigilancia y reconocimiento, además de potencial uso ofensivo. Washington acusa directamente a Urdaneta González de coordinar la producción de estos sistemas iraníes en Venezuela, fortaleciendo la capacidad tecnológica militar del país sudamericano.
El Tesoro subrayó que “el suministro continuo de armas convencionales por parte de Irán a Caracas constituye una amenaza para los intereses estadounidenses en el hemisferio occidental”, y reiteró que utilizará todas las herramientas disponibles para frenar este tipo de intercambios. Las sanciones implican el bloqueo de todos los bienes que los designados posean en Estados Unidos y prohíben a ciudadanos y empresas estadounidenses realizar transacciones con ellos.
El nuevo paquete también incluye a tres personas en Irán acusadas de facilitar la adquisición de productos químicos utilizados en misiles balísticos, así como a dos entidades y tres individuos relacionados con Rayan Fan Kav Andish Co (Rayan Fan Group), un conglomerado iraní de alta tecnología previamente sancionado por Washington.
Estas acciones se suman a las sanciones anunciadas en octubre y noviembre contra compañías internacionales por presuntamente respaldar el programa iraní de misiles y drones, y coinciden con un aumento de la presión de la administración del presidente Donald Trump sobre el Gobierno de Nicolás Maduro. Desde agosto, Estados Unidos mantiene un despliegue aeronaval en el Caribe, que oficialmente atribuye a la lucha contra el narcotráfico, aunque Caracas lo interpreta como una amenaza directa y un intento de desestabilización.
La escalada ocurre en un contexto de tensiones simultáneas con Irán. Tras el fracaso de las negociaciones para un nuevo acuerdo nuclear en junio, Washington se alineó con los bombardeos israelíes contra instalaciones nucleares iraníes, profundizando el conflicto con uno de los principales aliados internacionales de Venezuela. En ese tablero geopolítico, la cooperación en drones entre Caracas y Teherán se ha convertido en un nuevo punto crítico de fricción internacional.
