El acceso formal al mercado de valores requiere inversiones millonarias, especialmente para los puestos de bolsa, además de tarifas recurrentes por supervisión, tecnología y transacciones.
Operar dentro de la Bolsa de Valores de la República Dominicana (BVRD) ofrece acceso a un mercado altamente rentable y regulado, pero también exige asumir costos significativos que reflejan el nivel técnico, tecnológico y normativo del sistema. Así lo evidencian los datos oficiales contenidos en el Informe Anual de Gobierno Corporativo y en el tarifario de servicios que la entidad aplicará en 2026.
Uno de los principales desembolsos para participar como intermediario es la adquisición de un asiento en bolsa. El costo para un nuevo puesto asciende a RD$13.25 millones, el más alto dentro de la estructura tarifaria del mercado. En el caso de una transferencia del derecho de un puesto existente, se aplica un cargo adicional equivalente al 30% del valor del asiento. Estas tarifas están indexadas al Índice de Precios al Consumidor (IPC) publicado por el Banco Central, por lo que pueden ajustarse con el tiempo.
A octubre de 2024, el capital social autorizado de la BVRD era de RD$1,000 millones, con un capital suscrito y pagado de RD$918.45 millones, distribuido en más de 9.1 millones de acciones con un valor nominal de RD$100 cada una. Cada acción otorga derecho a un voto, un principio que refuerza la gobernanza y la transparencia del mercado bursátil dominicano.

La BVRD destaca la transparencia como uno de sus pilares fundamentales. Sus estados financieros auditados y su tarifario anual están disponibles al público, permitiendo a emisores e inversionistas conocer con claridad los costos asociados a cada servicio. Entre 2023 y 2024, la institución registró una utilidad neta consolidada de RD$1,120.8 millones y destinó importantes recursos al pago de impuestos, así como a salarios, beneficios, capacitación y seguridad social de su personal altamente especializado.
Más allá del acceso como miembro, los emisores también enfrentan costos específicos. La inscripción de un nuevo emisor de renta fija tiene un valor de RD$34,350, mientras que el registro preliminar de un programa de emisiones cuesta RD$13,800, ambos pagos únicos. Además, se aplica una tarifa de RD$450 por cada millón incluido en el aviso de colocación primaria, tanto para renta fija como variable. Estos montos también están sujetos a ajustes por inflación.
En el mercado secundario, la compra y venta de valores tiene un costo de RD$150 por punta por cada millón, que se reduce a RD$50 por millón en el programa de creadores de mercado. Las operaciones a plazo pagan RD$15 por punta por cada millón. Algunas transacciones entre puestos de bolsa para cartera propia están exentas de comisión, aunque no aplica para operaciones cruzadas.
A esto se suman cargos por servicios tecnológicos y operativos. El ruteo directo de órdenes tiene un costo mensual de RD$130,250, el examen para corredores cuesta RD$5,800 y la anulación de operaciones implica el pago de US$500. Otros servicios especializados se facturan en dólares, como las pantallas informativas (US$6,000 anuales), el acceso a datos de mercado esenciales o completos y la provisión de información procesada por hora.
En conjunto, estas cifras reflejan que operar en la Bolsa de Valores de la República Dominicana requiere una sólida capacidad financiera y operativa. Si bien las barreras de entrada son elevadas, el esquema busca garantizar un mercado seguro, transparente y alineado con estándares internacionales, donde la confianza y la calidad institucional son activos clave para su desarrollo.
