Santo Domingo, RD.– La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) proyecta que la economía de la República Dominicana cerrará el año 2025 con un crecimiento de 2.9 %, afectado principalmente por una menor inversión privada y una moderación en el ritmo de expansión del sector turístico, en un contexto de desaceleración económica mundial que, según el organismo, se mantendría durante 2026.
Así lo informó José Manuel Salazar-Xirinachs, secretario ejecutivo de la Cepal, al presentar el informe Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe 2025, en el que explicó que el desempeño económico del país se desacelera frente al crecimiento de 5.3 % registrado en 2024, debido a la incertidumbre internacional, la ralentización del turismo y el enfriamiento de la economía global.
El alto funcionario precisó que en los primeros diez meses de 2025 también se ha observado una desaceleración en sectores de alto encadenamiento productivo, como la manufactura y la construcción, lo que ha incidido en el menor dinamismo del crecimiento económico.
No obstante, para 2026 la Cepal estima una recuperación del Producto Interno Bruto (PIB) dominicano hasta un 3.6 %, impulsada por una mejora del dinamismo interno, la recuperación del sector turístico y un contexto internacional más favorable.
Durante una conferencia de prensa celebrada en Chile, Salazar-Xirinachs destacó que, pese a la desaceleración prevista para 2025, la República Dominicana se ha mantenido en los últimos años entre las economías de mayor crecimiento de América Latina y el Caribe, superando el promedio regional de forma sistemática.
Sin embargo, subrayó que no existe una receta única para sostener altas tasas de crecimiento económico. En ese sentido, indicó que diversos estudios de la Cepal identifican tres factores clave asociados a un mayor crecimiento: procesos dinámicos de transformación productiva y aumento de la productividad; mayores niveles de inversión pública y privada; y la mejora en la calidad de la fuerza laboral, vinculada a la educación y la formación profesional.
El secretario ejecutivo valoró las apuestas sectoriales realizadas por la República Dominicana, como el turismo y la manufactura para la exportación, las cuales han sido determinantes para el desempeño económico del país. Afirmó que es fundamental continuar fortaleciendo estos sectores, así como impulsar nuevas áreas con alto potencial para un crecimiento más productivo, inclusivo y sostenible.
En materia de desigualdad, Salazar-Xirinachs advirtió que la región enfrenta una “segunda trampa” caracterizada por alta desigualdad, baja movilidad social y débil cohesión social. Para enfrentarla, recomendó reforzar las políticas sociales y de protección social, invertir en educación, avanzar hacia la igualdad de género, promover sistemas tributarios más progresivos y garantizar el respeto de los derechos humanos.
En cuanto a la pobreza multidimensional, el ejecutivo de la Cepal destacó que la República Dominicana ha logrado avances significativos, al reducirla de 37.9 % en 2014 a 21.0 % en 2024, gracias al crecimiento económico sostenido, la expansión de programas de protección social y mejoras en educación, empleo y acceso a servicios básicos.
No obstante, alertó que persisten brechas estructurales y territoriales que limitan el crecimiento inclusivo, al señalar que solo el Distrito Nacional presenta un nivel alto de desarrollo humano, mientras que el resto de las provincias, especialmente las de la zona fronteriza, muestran niveles medios o bajos.
En ese contexto, la Cepal recomendó fortalecer los ingresos fiscales para ampliar la capacidad del Estado de implementar políticas públicas orientadas a reducir desigualdades estructurales, fomentar la inversión en sectores estratégicos y promover un crecimiento inclusivo y sostenible de largo plazo.
El informe también señala que, aunque el desempeño económico de América Latina y el Caribe seguirá siendo insuficiente, será mejor que durante el período de la pandemia, con una inflación más baja en la región. Asimismo, destaca que países como Guatemala, Panamá y la República Dominicana han mostrado una relativa resiliencia en 2025, en medio de un escenario internacional marcado por la desaceleración global.
