La calificadora destaca una mejora gradual del panorama fiscal y externo, aunque advierte sobre presiones estructurales en ingresos y deuda
La economía dominicana mostraría una recuperación relevante en 2026, con un crecimiento del producto interno bruto (PIB) estimado en 4 %, tras la desaceleración prevista para 2025, según el más reciente informe de la agencia calificadora Fitch Ratings. El escenario proyectado combina estímulos fiscales y monetarios orientados a reactivar la actividad productiva, junto con un esfuerzo de contención del gasto para cumplir con la regla fiscal vigente.
De acuerdo con Fitch, el presupuesto de 2026 contempla un déficit fiscal de 3.2 % del PIB, ligeramente inferior a la proyección de la propia agencia, que lo sitúa en 3.4 %. Esta diferencia responde a una política de control del gasto que, según el informe, es “muy superior a la requerida” por la regla fiscal, lo que permitiría avanzar hacia una consolidación gradual de las finanzas públicas y fortalecer la credibilidad del marco fiscal.
En materia de deuda, Fitch estima que la deuda del gobierno general alcanzará 50.7 % del PIB en 2025, frente a 47.7 % en 2024, impulsada por mayores necesidades de financiamiento y un uso más intensivo de recursos externos. No obstante, este nivel se mantendría por debajo de la mediana de los países con calificación ‘BB’, estimada en 54 %. La agencia también advierte que la proporción de deuda en moneda extranjera podría elevarse hasta 68 %, superando el promedio de economías comparables, lo que incrementa la exposición a riesgos cambiarios.
El informe explica que la desaceleración económica de 2025 responde, en gran medida, a un entorno de tasas de interés elevadas y a un contexto de incertidumbre tanto externa como interna. Frente a este escenario, el Gobierno habría activado medidas de estímulo fiscal y monetario similares a las implementadas en 2023, incluyendo inyecciones de liquidez por parte del Banco Central. Fitch proyecta, además, que el crecimiento económico se acelere hasta 4.5 % en 2027, superando el promedio de 3.7 % esperado para las economías con calificación ‘BB’ en el período 2026-2027.
En el ámbito fiscal de corto plazo, la calificadora señala que el presupuesto revisado de 2025 prevé un déficit de 3.5 % del PIB, superior al 3.1 % registrado en 2024, debido a un mayor gasto de capital en un contexto de menor dinamismo económico. Aun así, resalta que el crecimiento del gasto primario se mantiene por debajo del límite real de 3 % establecido por la nueva regla fiscal, incluso tras la reformulación presupuestaria.
Por el lado de los ingresos, Fitch indica que estos crecieron 1.5 % hasta septiembre de 2025, en línea con las previsiones, luego de la desaparición de ingresos extraordinarios registrados en 2024 por la concesión del Aeropuerto Internacional de Las Américas a Aerodom, que equivalieron a 0.8 % del PIB.
El sector externo muestra señales de fortalecimiento. La agencia proyecta que el déficit de cuenta corriente se reduzca a 2.4 % del PIB en 2025, desde 3.4 % en 2024, apoyado por flujos externos robustos. El desempeño del turismo, el crecimiento de las remesas, el aumento de las exportaciones y la inversión extranjera directa (IED) sostendrían esta mejora. Fitch prevé que la IED se mantenga en niveles récord y financie completamente el déficit externo.
Las reservas internacionales alcanzaron los US$14,600 millones en octubre, tras una emisión de bonos soberanos por US$1,600 millones, y se espera que cubran alrededor de 3.6 meses de pagos externos corrientes en 2025, un nivel similar al del año anterior.
En cuanto a la inflación, Fitch destaca que se ha mantenido baja y estable, con un promedio de 3.6 % hasta octubre, por debajo del punto medio del rango objetivo del Banco Central. La agencia recuerda que la autoridad monetaria inició en el último trimestre de 2025 un nuevo ciclo de flexibilización, reduciendo la tasa de política monetaria en 50 puntos básicos, hasta 5.25 %.
Sobre la calificación soberana, Fitch subraya que esta se apoya en un historial de crecimiento económico sólido, una estructura exportadora diversificada, un PIB per cápita relativamente alto y mejores indicadores sociales y de gobernanza frente a países pares. Sin embargo, advierte que persisten limitaciones estructurales, como una base de ingresos fiscales débil, rigideces presupuestarias, una elevada carga de intereses —equivalente al 22.5 % de los ingresos en 2025— y los subsidios a un sector eléctrico deficitario.
La calificadora concluye que, aunque la dependencia del financiamiento externo y las debilidades en el marco de políticas públicas siguen pesando sobre el perfil crediticio del país, el panorama es positivo. Fitch considera que un retorno a tasas de crecimiento más robustas y una política fiscal disciplinada podrían contribuir a estabilizar la deuda pública en el mediano plazo y reforzar la confianza de los mercados.
