Republicanos dejan el Congreso y apuestan por las gobernaciones ante el desgaste en Washington
Washington.– Un número creciente de legisladores republicanos está abandonando la Cámara de Representantes de Estados Unidos para postularse a gobernadores en sus estados, una tendencia que refleja el malestar interno por lo que describen como un clima de partidismo extremo, estancamiento legislativo y “ambiente tóxico” en el Congreso.
Aunque el Partido Republicano aún no ha superado el récord histórico de retiros en un solo año, varios de sus miembros advierten que podría ser solo cuestión de tiempo. En el actual ciclo electoral, 10 republicanos de la Cámara de Representantes buscan convertirse en gobernadores, la cifra más alta registrada para cualquiera de los dos partidos desde 1974, según datos recopilados por CNN. Las candidaturas se extienden desde Arizona y Florida hasta Carolina del Sur, en un contexto donde muchos legisladores consideran que pueden impulsar con mayor eficacia la agenda del presidente Donald Trump desde los gobiernos estatales.
“Creo sinceramente que tendré más impacto como jefe del Ejecutivo que como legislador”, afirmó a CNN el representante Tom Tiffany, candidato a gobernador de Wisconsin, al señalar que su objetivo es generar mayores beneficios para los ciudadanos desde el ámbito estatal.
Si bien la mayoría de los republicanos que abandonan el Congreso dejan escaños seguros para su partido, las salidas evidencian un desencanto generalizado con la dinámica legislativa en Washington. Entre las principales quejas figuran la parálisis para aprobar leyes, la confrontación constante entre partidos y las amenazas a la seguridad personal que enfrentan los legisladores y sus familias.
El representante Michael McCaul, quien se jubila tras dos décadas en la Cámara y haber presidido las comisiones de Seguridad Nacional y Asuntos Exteriores, aseguró que el Congreso ha empeorado con el tiempo. “El nivel de partidismo, el rencor y la demonización de la oposición, junto a la falta de voluntad para trabajar de forma bipartidista, han creado un ambiente tóxico”, sostuvo el legislador por Texas.
Otro republicano, que habló bajo condición de anonimato, coincidió en que la disfunción de Washington termina por desgastar incluso a quienes consideran un honor servir en el Congreso. “Es histórico estar allí, pero a veces te quita la energía. Para algunos, la pregunta es: ¿para qué sigo haciendo esto?”, expresó.
Pese a que el Partido Republicano inició el año con impulso tras recuperar la Casa Blanca y el control de ambas cámaras, y logró aprobar una importante ley durante el verano, el panorama hacia las elecciones intermedias de 2026 genera inquietud dentro de la organización. Aun así, el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, se mostró confiado en retener la mayoría. “Tenemos un excelente historial y soy muy optimista”, afirmó.
Hasta el momento, al menos 14 legisladores, en su mayoría republicanos, han presentado candidaturas a gobernaciones para 2026. De ellos, 11 pertenecen a la Cámara de Representantes, superando el récord previo de nueve candidatos establecido en 2018. Además, tres senadores han anunciado aspiraciones similares, y dos decidieron incluso renunciar anticipadamente a sus escaños para concentrarse en sus campañas estatales.
El atractivo de las gobernaciones radica, según varios aspirantes, en la posibilidad de ejecutar políticas de manera directa y con menos obstáculos. El senador Tommy Tuberville, candidato en Alabama, afirmó que en el Senado “se toman pocas decisiones”, mientras que en los gobiernos estatales “sí se puede construir”.
Para algunos, como la representante Nancy Mace en Carolina del Sur, la falta de liderazgo y las divisiones internas dentro del Partido Republicano en el Congreso podrían poner en riesgo el control de Washington si no se producen cambios. Otros, como Dusty Johnson, candidato en Dakota del Sur, aseguran que no se trata de huir de la disfunción, sino de aprovechar oportunidades políticas en sus estados.
Sin embargo, un legislador republicano resumió el dilema con una frase que parece definir el momento actual: “Puedo ser uno entre 435 o uno entre uno”. Un cálculo que, cada vez más, los republicanos están dispuestos a hacer.
