La calificadora Fitch alerta que el costo del sector eléctrico consume una porción creciente del presupuesto y limita el margen de maniobra del Gobierno para sanear las finanzas públicas
Las transferencias estatales al sector eléctrico se han consolidado como uno de los principales focos de presión sobre las finanzas públicas de la República Dominicana. Fitch Ratings advirtió que el costo fiscal asociado a los subsidios eléctricos alcanzó hasta 1.4% del producto interno bruto (PIB), un nivel equivalente a casi el 50% del desbalance fiscal, reflejando la magnitud del desafío estructural que enfrenta el Estado en esta área.
De acuerdo con la calificadora, durante 2025 las transferencias al sector continuaron en ascenso, con un incremento interanual de 11% hasta septiembre. Solo para cubrir el déficit operativo y las pérdidas de las empresas distribuidoras de electricidad (EDE), el Gobierno había destinado RD$105,600.9 millones al 12 de diciembre de 2025, lo que apunta a un nuevo récord histórico en esta partida de gasto. Esta cifra supera ampliamente el monto originalmente presupuestado para el año, que era de RD$84,996.4 millones y que luego fue revisado al alza hasta RD$104,982.6 millones.
Fitch subraya que uno de los factores centrales detrás de este peso fiscal es el elevado nivel de pérdidas técnicas y no técnicas del sistema. Las distribuidoras estatales registran pérdidas cercanas al 40%, mientras que Edeeste alcanza niveles de hasta 56%, una señal clara de debilidades estructurales persistentes. Frente a este escenario, el Gobierno ha reiterado su intención de profundizar las acciones para reducir las pérdidas, incluyendo el combate a las conexiones ilegales y la mejora en los mecanismos de cobro, así como una mayor focalización de los subsidios hacia los hogares de menores ingresos.
En su análisis de cierre de año, la calificadora también evalúa el contexto más amplio de la política fiscal. Señala que el ritmo de las reformas se ha ralentizado en el primer año del segundo mandato del presidente Luis Abinader, pese a contar con un amplio respaldo político y mayoría en el Congreso. Fitch recuerda que la reforma fiscal presentada en 2024 fue retirada tras un rechazo social significativo y que, desde entonces, ha habido avances limitados en iniciativas alternativas para aumentar los ingresos tributarios, aunque no descarta un nuevo intento de reforma en el corto o mediano plazo.
Aun así, el informe reconoce avances institucionales relevantes, como la aprobación de un nuevo Código Penal en agosto de 2025, la entrada en vigor de la Ley de Responsabilidad Fiscal, reformas constitucionales clave y procesos de reorganización del sector público mediante la fusión de ministerios e instituciones. No obstante, Fitch advierte que cualquier aumento de ingresos futuros probablemente estaría destinado a cubrir presiones estructurales de gasto, más que a una reducción significativa del déficit.
En el frente externo, la calificadora mantiene una visión más favorable. Destaca que los flujos de divisas se mantuvieron sólidos en 2025, impulsados por el crecimiento del turismo, las remesas, las exportaciones y la inversión extranjera directa (IED). Fitch proyecta que el déficit de cuenta corriente se reduzca a 2.4% del PIB, desde 3.4% en el año previo, mientras que la IED superaría los US$4,500 millones, suficiente para cubrir ese desbalance. A esto se suma el fortalecimiento de las reservas internacionales, que alcanzaron US$14,700 millones en octubre, apoyadas por la emisión de bonos soberanos y una política cambiaria con menor intervención directa del Banco Central.
En conjunto, el análisis de Fitch pone de relieve un contraste claro: mientras el sector externo muestra resiliencia y dinamismo, el peso del subsidio eléctrico sigue siendo uno de los principales obstáculos para una consolidación fiscal sostenible en la República Dominicana.
