El proyecto de Distritos de Frío busca reducir emisiones, optimizar el consumo eléctrico y modernizar las ciudades
La República Dominicana se incorpora a una iniciativa regional orientada a transformar la forma en que se produce y consume el enfriamiento, con el lanzamiento del proyecto “Distritos de Frío en Latinoamérica y el Caribe”, financiado con US$3.3 millones por la Unión Europea a través del programa Euroclima. La propuesta apunta a mejorar la eficiencia energética, reducir emisiones de carbono y aliviar la presión sobre los sistemas eléctricos en un contexto de creciente demanda de climatización.
El proyecto, ejecutado de manera conjunta por los ministerios de Medio Ambiente y Recursos Naturales y de Energía y Minas, junto a la Unión Europea y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), se basa en un modelo de producción centralizada de agua fría que se distribuye a múltiples usuarios mediante una red cerrada de tuberías. Este esquema sustituye sistemas individuales de aire acondicionado por una solución colectiva de mayor eficiencia y menor impacto ambiental.
Desde el Gobierno dominicano, la viceministra de Innovación y Transición Energética, Betty Soto, destacó que la iniciativa tiene un potencial transformador para la infraestructura energética y edificatoria del país, al introducir tecnologías capaces de responder al crecimiento urbano sin comprometer la sostenibilidad. En tanto, la viceministra de Cambio Climático, Ana Pimentel, subrayó que el modelo permitirá avanzar hacia un sistema energético más resiliente, competitivo y bajo en carbono.
La cooperación europea resaltó que los Distritos de Frío integran sistemas de enfriamiento limpios y eficientes, que reducen el uso de combustibles fósiles y la huella de carbono asociada a la climatización. A esto se suma la posibilidad de incorporar fuentes renovables y aprovechar calor residual, lo que convierte al modelo en una alternativa flexible frente a los desafíos del cambio climático.
Además de los beneficios ambientales, el proyecto ofrece ventajas económicas y operativas. Al concentrar la producción de frío, se reducen los picos de demanda eléctrica, se mejora la estabilidad de la red y se limita la necesidad de nuevas inversiones en generación. En el entorno urbano, la eliminación de múltiples equipos individuales disminuye el ruido, las emisiones locales y el impacto visual en las edificaciones, mientras que para usuarios e inversionistas representa un servicio más confiable y predecible.
La iniciativa se enmarca en lo que organismos internacionales denominan la “crisis global del enfriamiento”. Según la Agencia Internacional de Energía, la demanda energética vinculada al aire acondicionado podría triplicarse hacia 2050, impulsada por el aumento de las temperaturas, la urbanización y el crecimiento poblacional. En ese escenario, el número de equipos instalados pasaría de 1.6 a 5.6 mil millones a nivel mundial, con un fuerte impacto sobre los sistemas eléctricos.
Frente a este desafío, proyectos como los Distritos de Frío se alinean con compromisos internacionales como la Enmienda de Kigali al Protocolo de Montreal, que promueve la eliminación progresiva de refrigerantes altamente contaminantes. Para República Dominicana, la iniciativa representa un paso estratégico hacia la modernización energética y la adopción de soluciones sostenibles, en un momento clave para la adaptación al cambio climático y la transición hacia una economía baja en emisiones.
