El “Oráculo de Omaha” se retira tras seis décadas redefiniendo la inversión empresarial y construyendo uno de los mayores conglomerados del mundo
Warren Buffett, una de las figuras más influyentes de la historia del capitalismo moderno, se retiró este miércoles de su cargo como director ejecutivo de Berkshire Hathaway, poniendo fin a una trayectoria de más de 60 años al frente del holding que transformó desde una fábrica textil en decadencia hasta un conglomerado valorado en cerca de un billón de dólares.
Buffett, de 95 años, tomó el control de Berkshire Hathaway en 1962, cuando la empresa atravesaba un proceso de obsolescencia industrial. Con una estrategia centrada en la inversión a largo plazo, disciplina financiera y adquisición de compañías con flujos de caja sólidos, convirtió a la firma en un gigante con intereses en seguros, transporte, energía, banca, tecnología y bienes de consumo. Entre sus participaciones más emblemáticas figuran Geico, BNSF Railway, American Express, Apple y Duracell.
Al cierre de su gestión, las acciones clase A de Berkshire Hathaway superan los 750,000 dólares por título, mientras que la fortuna personal de Buffett ronda los 150,000 millones de dólares, situándolo entre las personas más ricas del mundo, de acuerdo con estimaciones del mercado. Más allá de las cifras, su legado se mide por la influencia que ejerció sobre generaciones de inversionistas y ejecutivos, tanto por su enfoque de “value investing” como por su estilo austero y transparente.
El relevo en la dirección recaerá en Greg Abel, actual vicepresidente de operaciones no aseguradoras y presidente de Berkshire Hathaway Energy. Abel ha sido señalado durante años como el sucesor natural y asumirá el reto de preservar la cultura corporativa y el modelo descentralizado que caracterizó la gestión de Buffett.
Nacido en Omaha, Nebraska, en 1930, Warren Buffett mostró interés por los negocios desde temprana edad. Compró su primera acción a los 11 años y, tras formarse bajo la tutela del economista Benjamin Graham, consolidó una filosofía de inversión basada en el análisis fundamental y la paciencia. Su carrera estuvo marcada por decisiones contracorriente, especialmente en momentos de crisis, cuando apostó por empresas subvaloradas con ventajas competitivas duraderas.
Buffett también es reconocido por su compromiso filantrópico. A través del Giving Pledge, iniciativa que cofundó junto a Bill y Melinda Gates, se comprometió a donar la mayor parte de su fortuna a causas sociales, reforzando una visión del éxito empresarial vinculada a la responsabilidad social.
Con su jubilación, se cierra un capítulo clave de la historia financiera global. Sin embargo, la huella de Warren Buffett —como gestor, inversor y referente ético del mundo corporativo— seguirá influyendo en los mercados mucho más allá de su salida formal de la dirección de Berkshire Hathaway.
